Conocemos el tipo de piel que tenemos. Sabemos si nuestro pelo es liso, rizado, fino o grueso. Incluso aprendemos a identificar si es seco, graso o si necesita más hidratación.
Pero muchas veces olvidamos conocer una parte fundamental: nuestro cuero cabelludo.
No todos los protectores solares son iguales. Hoy existen distintas fórmulas diseñadas para adaptarse a diferentes tipos de piel y necesidades.
Las rutinas de 20 pasos que vemos con frecuencia en redes pueden hacernos pensar que más productos significan una mejor piel. Pero el cuidado de la piel no es acumulación. Es estrategia.
Cuando pensamos en el cuidado de la piel solemos pensar en rutinas, productos y tratamientos. Pero hay un factor igual de importante que muchas veces pasamos por alto: el sueño.
¿Cuántas veces vemos la piel de alguien más , una celebridad, una creadora de contenido, y pensamos que queremos exactamente lo mismo?
Así como la piel refleja lo que hemos vivido y cómo vivimos, el pelo también responde a nuestros procesos internos.
Durante años, la conversación sobre el envejecimiento giró alrededor de una sola idea: detenerlo. Cremas para borrar arrugas, tratamientos para revertir el tiempo y soluciones rápidas para aparentar menos edad.
Pero algo empezó a cambiar.
Doomscrolling: se habla mucho de cómo afecta la mente: fatiga digital, ansiedad o dificultad para desconectarse. Pero hay un aspecto del que se habla mucho menos.
La piel también está expuesta a ese entorno digital constante.
Hay días en los que la piel pasa desapercibida. No arde, no se enrojece, no reacciona. Simplemente está ahí, en equilibrio, silenciosa.
Y hay otros días en los que algo cambia.
La piel generalmente la clasificamos en grasa, mixta, seca o sensible sin embargo sabias que los dermatólogos podemos clasificar tu tipo de piel en 16 subtipos diferentes para poder elegir el mejor tratamiento para TU TIPO DE PIEL Y TUS CARACTERÍSTICAS